
Este hotel, construido en el año 1500 y restaurado en el 2005, está climatizado y tiene tres plantas con un total de 37 habitaciones, 5 de ellas suites. En el acogedor hall de entrada encontrará una recepción abierta las 24 horas del día, servicio de cambio de divisa y un guardarropa. También cuenta con 34 cajas fuertes, una cafetería y un bar. Asimismo, este impresionante complejo le ofrece un restaurante a la carta con sillas altas para los niños, una terminal de Internet y 10 puntos de conexión inalámbrica. Los servicios de habitaciones, de lavandería y de atención médica también se encuentran a su disposición. Podrá aparcar su vehículo en el garaje del hotel.








Este hotel de gran tradición se encuentra en una idílica calle empedrada. A pocos pasos del edificio hay una parada de transporte público y el centro restaurado del casco antiguo. Allí encontrará un gran abanico de cafeterías, bares, restaurantes, salas de conciertos, iglesias, museos y teatros. Los barrios comerciales y de moda se encuentran también muy cerca del hotel. La playa se encuentra a 30 minutos. El aeropuerto Tallin está a unos 4 kilómetros.
Las habitaciones, decoradas con mucho gusto, disponen de baño con ducha, bañera y secador de pelo, además de teléfono de línea directa, televisión vía satélite o por cable, conexión a Internet y radio. En estas elegantes habitaciones, también tiene a su disposición un minibar, una cama doble y moqueta, así como calefacción central, aire acondicionado, caja fuerte de alquiler y terraza.
En el elegante recinto del hotel hay una sauna. También tiene a su disposición servicio de masajes y servicios diferentes de belleza y cuidado corporal.
Se aceptan todas las tarjetas de crédito actuales como American Express, Master Card, Visa, Diners Club y JCB.
Se ofrece desayuno en forma de bufet. A la hora de la comida y de la cena podrá elegir un menú a la carta. El cliente también puede encargar comida dietética y platos especiales.
"Es un hotel con muchísimo encanto. Muy acogedor. Fui con mi familia para conocer la arquitectura de los Países Bálticos, pero lo recomiendo también para negocios, lunas de miel y cosas así. El personal un poco frío, pero eso puede ser porque quizás estoy demasiado acostumbrada a la amabilidad oriental. Si vuelvo a Tallinn no dudaría en quedarme en él de nuevo"