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De La Horta 1. Zamora
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El Hostal Don Rodrigo está situado a 350 metros de la Plaza Mayor de Zamora.El Museo de la Semana Santa se encuentra a...
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El Hotel Via de la Plata, situado a tan solo 2 km de la autopista A11 y a 10 minutos en coche del centro de...
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Has llegado al lugar perfecto si buscas hoteles en Zamora. Es el destino ideal para una escapada de fin de semana. Te vamos a contar todo aquello que no puedes perderte.
Una de las ventajas de reservar uno de los hoteles en Zamora es que estamos ante una ciudad tranquila, sin aglomeraciones. Si buscas unos días de tranquilidad, será acierto seguro. Te recomendamos empezar la ruta en la Plaza Mayor. Aquí podrás ver en Ayuntamiento Viejo, el Monumento al Merlú y la Iglesia de San Juan, de estilo románico. En Zamora encontrarás más de diez iglesias románicas, pero esta es una de las más destacadas. Algunas de las iglesias que tienes que visitar son: Santa María la Nueva, la Iglesia de la Magdalena, la de San Cipriano o la de San Ildefonso.
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La Catedral de Zamora, dedicada a El Salvador, es uno de los monumentos más representativos del románico en España y un símbolo de la ciudad.
Esta catedral construida entre los años 1151 y 1174, es conocida por su particular cúpula bizantina, única en su estilo, que corona el edificio con su característico perfil en forma de escamas.
Esta cúpula se ha convertido en el emblema visual de Zamora y en uno de los elementos más singulares de la arquitectura románica española.
El exterior de la Catedral de Zamora destaca por la sobriedad y fortaleza de su diseño, con muros de piedra gruesos y contrafuertes robustos.
La Puerta del Obispo y la Puerta del Tránsito son dos de sus entradas más destacadas, con relieves que muestran detalles de la iconografía religiosa de la época.
El interior, aunque austero, cuenta con una nave amplia, decorada con un hermoso retablo gótico en el altar mayor y varias capillas de gran valor artístico.
El claustro y la torre campanario son otros elementos importantes del conjunto de la Catedral de Zamora, y ofrecen una experiencia arquitectónica completa.
Entre los rincones con más personalidad de la ciudad, el Castillo de Zamora es una visita que merece siempre un hueco en el recorrido.
Situado en una zona privilegiada del casco histórico, este lugar permite disfrutar de un ambiente tranquilo, de bonitas vistas y de esa sensación de estar ante uno de los grandes símbolos de Zamora.
El Castillo de Zamora destaca por su imagen sobria y elegante, muy bien integrada en el entorno monumental que lo rodea.
Pasear por sus inmediaciones es una forma estupenda de descubrir una parte esencial de la historia de la ciudad, pero también de detenerse a contemplar el paisaje, el río y la belleza de las calles cercanas.
No hace falta ser un experto en patrimonio para apreciar su encanto, porque transmite mucho con solo verlo.
Además, visitar el Castillo de Zamora es una experiencia muy agradable tanto para quien recorre la ciudad por primera vez como para quien vuelve con ganas de redescubrirla con calma. Es uno de esos lugares que combinan historia, vistas y un ambiente especial sin resultar excesivo ni complicado.
Si estás pensando en conocer los imprescindibles de la ciudad, este castillo es, sin duda, una parada muy recomendable.
Pasear por el casco histórico de Zamora siempre deja rincones con encanto, y uno de los más llamativos es el Palacio de Los Momos.
Este edificio sorprende desde el primer vistazo por su aire elegante y por la belleza de su fachada, que llama la atención por sus detalles decorativos y por ese carácter señorial que todavía conserva en pleno centro de la ciudad.
El Palacio de Los Momos es uno de esos lugares que ayudan a entender la personalidad monumental de Zamora sin necesidad de entrar en largos relatos históricos. Basta con detenerse unos minutos frente a él para apreciar su valor, imaginar la importancia que tuvo en otra época y disfrutar de una de las construcciones civiles más representativas de la ciudad.
Además, su ubicación hace que resulte muy fácil incluirlo en un paseo entre iglesias, plazas y calles con mucha historia.
Visitar el Palacio de Los Momos es una buena forma de descubrir una Zamora elegante, tranquila y llena de matices. No es solo un edificio bonito, sino también uno de esos puntos que aportan carácter al recorrido y que se recuerdan con facilidad después de la visita.
Para quien quiera conocer el lado más monumental y refinado de la ciudad, es una parada que merece mucho la pena.
Descubrir el Museo de Zamora es una de esas experiencias que completan muy bien una visita por la ciudad. Situado en pleno casco histórico, este espacio permite acercarse de una forma amena a distintas etapas del pasado zamorano, convirtiéndose en una parada muy interesante para quienes quieren conocer mejor la esencia de Zamora más allá de sus calles y monumentos.
El Museo de Zamora reúne piezas y colecciones que ayudan a entender la riqueza cultural e histórica de la provincia, pero lo mejor es que la visita resulta accesible y agradable incluso para quien no suele entrar en museos.
Su ambiente tranquilo, su ubicación y el valor de lo que alberga lo convierten en un lugar muy recomendable para hacer una pausa durante el recorrido y disfrutar de otro tipo de patrimonio, igual de valioso y atractivo.
Además, el Museo de Zamora encaja perfectamente en una ruta por el centro, ya que se encuentra rodeado de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Es una visita ideal para completar la imagen de Zamora con una mirada más amplia, cercana y cultural.
Para quienes buscan un plan diferente y enriquecedor, este museo es una opción que merece claramente la pena.
Hay lugares que, sin ser los más grandes, consiguen despertar enseguida la curiosidad de quien pasea por Zamora, y uno de ellos es la Puerta de Doña Urraca.
Este rincón histórico conserva un encanto muy especial y permite imaginar con facilidad la importancia defensiva y monumental que tuvo la ciudad durante siglos. Su presencia, integrada en el casco antiguo, la convierte en una parada muy atractiva dentro de cualquier recorrido por la zona más histórica.
La Puerta de Doña Urraca no solo destaca por su valor patrimonial, sino también por todo lo que transmite a simple vista. Es uno de esos lugares que invitan a detenerse unos minutos, observar sus detalles y dejarse llevar por la atmósfera de una Zamora llena de historia, leyendas y personalidad.
Además, su entorno acompaña muy bien la visita, ya que se encuentra cerca de otros puntos emblemáticos que ayudan a completar una ruta muy agradable por la ciudad.
Visitar la Puerta de Doña Urraca es una buena forma de descubrir uno de esos símbolos que dan carácter propio a Zamora. Es un lugar sencillo, evocador y con mucha fuerza visual, perfecto para quienes disfrutan encontrando pequeños tesoros en sus paseos. Sin duda, es una parada que aporta historia y encanto al viaje.
En pleno corazón de la ciudad, la Iglesia de San Pedro y San Ildefonso es uno de esos lugares que llaman la atención por su presencia, su historia y el ambiente que la rodea.
Visitar este templo es una excelente manera de adentrarse en la Zamora más monumental, esa que sorprende en cada paseo con edificios llenos de carácter y rincones que invitan a detenerse con calma.
La Iglesia de San Pedro y San Ildefonso destaca por su importancia dentro del patrimonio zamorano y por la sensación de solemnidad que transmite desde el primer momento. Su silueta, integrada en el casco histórico, encaja a la perfección con el encanto de las calles del entorno, convirtiéndose en una parada muy recomendable para quienes desean descubrir la esencia de la ciudad sin prisas.
Además, su valor no está solo en lo artístico o en lo histórico, sino también en la atmósfera especial que se percibe al acercarse a ella. Contemplar la Iglesia de San Pedro y San Ildefonso es también una forma de conectar con una parte muy representativa de Zamora.
Es un lugar que combina belleza, tradición y autenticidad, ideal para incluir en cualquier ruta por el centro. Para quien busca una visita con encanto y significado, esta iglesia es, sin duda, una de las paradas imprescindibles.
Cruzar el río y contemplar la ciudad desde otra perspectiva es una de las experiencias más agradables que se pueden disfrutar en Zamora, y en ese paseo destaca con fuerza el Puente de Piedra de Zamora.
Este lugar es mucho más que un paso sobre el Duero: es un rincón con historia, con encanto y con unas vistas que convierten cualquier recorrido en un momento especial.
El Puente de Piedra de Zamora forma parte de la imagen más reconocible de la ciudad y ofrece una estampa muy bonita, especialmente cuando se observa junto al perfil del casco histórico.
Pasear por él permite sentir la tranquilidad del entorno, disfrutar del aire libre y detenerse a admirar el río y los monumentos cercanos. Es uno de esos lugares que invitan a caminar sin prisa, haciendo fotos y dejándose llevar por la belleza sencilla del paisaje.
Además, el Puente de Piedra de Zamora tiene ese atractivo especial de los sitios que conectan pasado y presente de una forma natural. Su presencia da carácter a la ciudad y añade un toque muy auténtico a cualquier visita.
Para quien quiera descubrir uno de los rincones más emblemáticos de Zamora, este puente es una parada imprescindible, perfecta para disfrutar de la historia, las vistas y el encanto del Duero.
Junto al Duero, en un entorno lleno de calma y belleza, las Aceñas de Olivares son uno de esos lugares que sorprenden muy gratamente a quien visita Zamora.
Este rincón tiene un encanto especial, porque combina paisaje, tradición y una imagen muy representativa de la ciudad.
Ver estas antiguas construcciones junto al río permite disfrutar de una estampa diferente, muy auténtica y con mucho carácter.
Las Aceñas de Olivares destacan por su estrecha relación con el agua y por formar parte de ese patrimonio que da personalidad propia a Zamora. Pasear por la zona es una experiencia muy agradable, ideal para detenerse unos minutos, contemplar el entorno y dejarse llevar por la tranquilidad del lugar. Además, su ubicación hace que resulten perfectas para incluirlas en una ruta a pie por algunos de los espacios más bonitos y emblemáticos de la ciudad.
Visitar las Aceñas de Olivares es también una forma de descubrir una Zamora serena, ligada al río y a su historia cotidiana.
No es solo un punto interesante desde el punto de vista patrimonial, sino también un lugar que transmite paz y que invita a mirar la ciudad desde otra perspectiva. Para quienes buscan rincones con encanto y sabor local, esta visita merece mucho la pena.
A orillas del Duero y en uno de los rincones con más encanto de la ciudad, la Iglesia de San Claudio de Olivares es una de esas visitas que dejan una impresión muy especial.
Su entorno tranquilo, su aire histórico y la belleza del barrio en el que se encuentra la convierten en una parada muy recomendable para quienes desean descubrir una Zamora auténtica, serena y llena de personalidad.
La Iglesia de San Claudio de Olivares destaca por su sencillez elegante y por ese carácter monumental que encaja a la perfección con el paisaje que la rodea. No se trata solo de admirar un edificio religioso, sino de disfrutar también del ambiente de una zona con mucho sabor local, ideal para pasear sin prisas y dejarse sorprender por la riqueza patrimonial de la ciudad.
Es uno de esos lugares que invitan a detenerse, observar con calma y disfrutar de una visita más pausada.
Además, la Iglesia de San Claudio de Olivares forma parte de ese conjunto de rincones que hacen de Zamora un destino tan atractivo para los amantes de la historia y de los paseos con encanto.
Su ubicación y su atmósfera la convierten en un lugar muy agradable para incluir en cualquier ruta por la ciudad. Sin duda, es una visita que aporta autenticidad, belleza y mucho interés al recorrido.
Pasear por el casco histórico y encontrarse con la Muralla de Zamora es una de esas experiencias que conectan al visitante con la esencia más auténtica de la ciudad.
Este conjunto defensivo, integrado en el paisaje urbano, aporta un carácter muy especial a Zamora y recuerda la importancia que tuvo a lo largo de los siglos. No es solo un vestigio del pasado, sino también un elemento que sigue dando personalidad y fuerza a muchos rincones del centro histórico.
La Muralla de Zamora sorprende por su presencia y por la atmósfera que crea a su alrededor. Caminar junto a ella permite imaginar cómo era la ciudad en otros tiempos y, al mismo tiempo, disfrutar de un paseo muy agradable entre calles con encanto, puertas históricas y vistas que invitan a detenerse.
Es uno de esos lugares que no necesitan grandes explicaciones para impresionar, porque su valor se percibe fácilmente en cuanto se contempla con calma.
Además, la Muralla de Zamora forma parte de la imagen más monumental de la ciudad y es una parada perfecta para quienes desean conocer su lado más histórico.
Su belleza sobria, su simbolismo y su integración en el entorno la convierten en un punto imprescindible. Sin duda, es un rincón que merece ser descubierto con tranquilidad y admiración.
El propósito de mi viaje era visitar algunos edificios históricos dentro del casco urbano de Zamora, pero en los días que he viajado muchos edificios se encontraban en obras y no podían ser visitados; entre ellos la catedral. Aproveche para viajar a algunos pueblos de Alba, Tábara y Aliste.
No me ha gustado casi nada. Muy poco ambiente, la mayoría de restaurantes cerrados, las iglesias cerradas.
Me ha sorprendido para bien, es muy bonito.La zona de herrerías y la de la calle Alfonso, muy animada.La gente muy amable y cordial
Zamora es increíble, una joya a descubrir que merece mucho la pena. Tienes arte, gastronomía y paisajes, para nosotros un placer cada vez que vamos
Ciudad muy tranquila para pasear y ver sus monumentos. Zona de picoteo centrica y muy buena. Una ciudad para visitar muy recomendable.
Ciudad muy cuidada y tranquila. Destacar sus iglesias romànicas, su castillo y sus magnìficas vistas al rìo Duero.Merece francamente la pena visitarla.
El castillo, la catedral, la plaza mayor y viriato. Pasear por la calle Santa Clara etc.
Muy bien cuidada y conservada. Precioso casco histórico y su ambiente de bares y tapas.
Ciudad increible que será una sorpresa para la mayoria de los españoles, una gran desconocida que merece la pena visitar por su entorno, su romanico y su encanto
Aquí encontrarás comentarios reales de clientes sobre los hoteles donde se han alojado en sus viajes ¡inspírate!
Ubicación y habitación grande. Buenos detalles de bienvenida. Sin ruido. Muy limpio
La ducha era fija en la pared. Es difícil ducharse sin mojarse el pelo
Todo como esperaba. He estado varias veces en este hotel y por ahora volveré al mismo cada vez que viaje a Zamora. Muy bien situado y habitación muy limpia.
Nada
Todo. Maravilloso..La dueña un solete nos indicó un montón de sitios onteresamtes. Para repetir y recomrndar
Nada
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Muy interesante ( y muy fría). Gran concentración de arte Románico. La gastronomía, limitada pero contundente.