La Costa de Almería, con más de 217 kilómetros de extensión, es una sucesión de calas, acantilados volcánicos y complejos turísticos con exclusivos hoteles a tiro de piedra de uno de los últimos espacios naturales casi vírgenes que le quedan al Mediterráneo: el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Hoteles que conforman pequeños y bulliciosos centros de diversión y descanso para toda la familia.